Eligiendo unos libros para estas vacaciones, encontré una escritora que me llamó la atención. Irene Nemirovski. Cuando leí su libro encontré la sensibilidad, crueldad, realidad. La novela iba atrapándome poco a poco. Me gustó la delicadeza con que describe los paisajes, las ciudades, como Paris y escenarios que hay en sus obras. Dibuja de una perfección inalcanzable el odio en el ser humano, las miserias, la vanidad, el egoísmo, rencor, la soberbia .
Quiero rendir un homenaje a una mujer que tuvo una infancia dura por el odio que su madre sintió hacía ella. Mujer fuerte, que con una niñez tan marcada se licenció en letras. Escribió su primera novela “David Goldner” sin poner nombre de la autora, por miedo a que no gustara . Obra brillante de las que se hicieron varias adaptaciones al cine.
Otra importantísima en su vida fue “baile” paso de la adolescencia al mundo adulto. Para ella fue doloroso porque estuvo totalmente aislada de su familia ya que su madre se preocupaba que no le faltaran amantes.
Escritora de lengua francesa que pidió la nacionalidad al gobierno francés, este se lo rechazó por ser judía.
Se casó con un ingeniero ucraniano que luego despuntó en la banca. Fue un matrimonio unido y muy feliz, tuvieron dos hijas .
La felicidad duró poco porque a Irene la deportaron al campo de concentración en Auschwitz donde murió en 1942.
Durante la la 2ª Guerra mundial, sus hijas vivieron escondidas en casas de familias y amigos, guardando los manuscritos de la madre y que después pudieron publicar. “Suite francesa” es una novela que Irene no logró terminar.
Años después, durante los 60, las hijas de Irene fueron a visitar a su abuela, alojada en un lujoso piso en el centro de Paris, cuando llegaron a su puerta se encontraron con una mujer desolada, enfadada que gritaba –NO TENGO NIETAS. ¡DEJADME EN PAZ!.-
La madre de Irene murió a mediados de los 60 en su piso de Paris rodeada de lujo, abandonada por sus amantes y con mucho rencor hacía su hija.
